miércoles 11 de junio de 2008

Flores en el parque

Escrito/dirigido por Mariel Maciá y protagonizado por Isabel Sánchez y Diana Diez.

Hasta el momento ha obtenido los siguientes premios:

- Mejor Obra Española

- Mejor Cortometraje

En el Festival Internacional de Cine Lesgaicinemad 2006

- Camaleón del Jurado Oficial al Mejor Cortometraje en Video En el Festival Internacional de Cine Inédito de Islantilla 2007 (Huelva)

- Mejor Interpretación Femenina para Diana Diez

- 4 Corto más votado para el Premio del Público Joven En el Festival de Cortometraje Dunas 2007 (Fuerteventura)

- Mejor Cortometraje Drámatico

- Qcinema International Film Festival (Texas-USA)

Además fue seleccionado y exhibido en mas de 30 festivales por todo el mundo (España, USA, Suiza, Polonia, Italia, Argentina, Paraguay, Venezuela)


Por suerte


Por suerte no quisiera ni aproximarme a ti,
para que no sacudieras mis columnas ni las agitaras
tan despacio que mi corazón se desgarrara,
para que no volvieras a dejarme tirada
sin tu amistad definitivamente despoblada.
Por suerte no desearía jamás que me tocaras,
para no amarrarte ni alentar tus mañanas
con nuestros cuerpos gimiendo entre las sábanas,
para no tener que mirar por las ventanas
cuando por la calle se acercaran las de después de mí,
para no tener que pensar: ¿con qué tijeras?,
cada vez que un antiguo amor también suspirara allí,
para no tener que romperte la cabeza o las fotografías
el día que me cansara de fingir.
Afortunadamente ni siquiera te necesito para sobrevivir:
brava y orgullosa imitar debería las incoherencias tuyas,
olvidarte, anularte, insultarte, saberme satisfecha por fin,
corroborar después que nada por ti hice de todo cuanto pude hacer
y cantar con quien demostró que nunca lloraría por mí.
Relámpagos tan largos como muertos deberías sentir
para comprender con cuánto amor testigo soy de la esperanza
de ser como la lluvia, fácil, transparente y blanca,
para comprender mi nuevo corazón, nacido del dolor,
forjado durante largos meses en los que eras fantasma
y el rencor que, semilla, creció con cada palabra.
Desgraciadamente desearía destronar tu cuerpo con una espada,
también alterar la paz de tus tranquilas batallas,
y mis trabajosas manos desearían destilar tu savia
con la soledad del cielo detrás de cada ventana,
con los temerosos senos temblando como paragüas,
sexos ordeñadores, serpientes larguísimas y enroscadas.
Por desgracia, temo a mi cuerpo un poco y doble a mi cabeza,
no quisiera que te alejaras nunca
porque no desearía jamás que me tocaras.
Tampoco quisiera ni aproximarme a ti
porque desearía asesinarte o fecundarte o abrazarte
con pureza y las lágrimas de ayer ya no me dejan.
Me desbordas porque no me llenas y me agito porque yo te quiero,
siendo como eres cabrona, desvergonzada y puta, ni lo entiendo,
vivo a pesar de todo reorganizando mis instintos asesinos,
esperando paciente aquello que en ti me haga creer solo un poquito,
sanas derivaciones de lo nuestro o entre mis manos el azogue suelto,
que me beses sonriendo para luego enamorarme o no volverte a ver
o todo al mismo tiempo, pero desengañarme otra vez no lo consiento.

Y mientras no quiero verte ni tampoco quiero alejarme
escribo para quien no se asuste con mis malditas intimidades.

^Ln^

Silencio

Yo vengo de un silencio que en el tacto
rodea los abismos frente a frente.
Yo vengo de un silencio, negro aire,
que aunque tieso resbala en el ambiente.
Nuestro aliento cansado de otro aliento
más dentro del espacio que el lenguaje.
Futuros que posibles rechazamos
a través del abismo del presente.
Donde no hay dónde terminar el mundo
ni contener la muerte.
Cuando la vida se siente en otra vida
y fuera del amor, ya nada existe.
Tan grande el corazón que languidece
en voz baja para impedir que se entremezcle.
Al final el alma se irá desperezándose,
relámpago que arrastrará la muerte.

Pero quizá sea esta alegría ausente.

No quiero volver de otro silencio y en un golpe
por tus ojos comprender que me perdiste.
^Ln^

martes 10 de junio de 2008

Entre tus manos


Me desvelo,

me adormezco,


me destrozo,

me repongo,


me deshidrato,

me humedezco,


me desahucio,

me construyo


entre tus manos.


Me desdigo,

me declaro,


me desato,

me retengo,


me deshago,

me repongo,


me descamo,

me emplumezco


entre tus manos.


Me desarmo,

me ametrallo,


me desmiento,

me sincero,


me destaco,

me aborrezco,


me deslumbro,

me oscurezco


entre tus manos.


Me desligo,

me atornillo,


me derrumbo,

me levanto,


me disparo,

me reencuentro,


me declaro,

me silencio


entre tus manos.


Me devoro,

me atraganto,


me distraigo,

me concentro,


me desmiembro,

me encajono,


me desuno,

me persigo


entre tus manos.


Pero ahora

ya no tengo

ni tus manos.


^Ln^

Aletheia (la Verdad)

Aunque os faltan cuchillos en las manos

no os faltan enlutados brazos

en la espesura de vuestros diminutos

y carniceros palos.

Son horrendas las formas de castigo

que recibo mientras me despierto

de este mal sueño en el que me percato

de que lo di todo en vano.

Y atacáis lo que yo más amo,

y atacáis lo que yo más amo.

Mi luz, mi honor, mi transparente canto,

mis flores, mis manos, mi voz entre los manzanos,

mi corazón duro y blando, mi espíritu siempre avanzando.

¿Por qué golpes y golpes recibo, mientras tanto

contra la luz respiráis como murciélagos

y nada examináis de vuestros pasos?.

Más nada me detiene de ya odiaros

y sin embargo no lo hago, y sin embargo no lo hago.

Mirad bien pues escribo, retorcidamente acaso,

con la lluvia que tranquila desciende entre los tejados

y la rabia que aniquila fuertemente lo que al raso

me disparan las estrellas descongojadas del asco.

Quisiera no afectarme, sin embargo,

por primera vez escribo el motivo de mis actos

ante las falsas acusaciones que inventaron,

y firmo con la elegancia de la proporción y el tacto

sin ocultar que, retorcidamente acaso,

por primera vez escribo estos insultos lacrados

con la sangre de mis venas y la verdad entre los labios.

Nada más he de deciros, porque el daño,

en mí ya se ha causado, en mí ya se ha causado.

Ni un ápice de amor por los tiempos pasados

tuvisteis hacia mí faltándome ya tanto.

Ni siquiera una fría disculpa por acusarme, o al rato

un fingido abrazo, una razonable duda, un último

susurro de cariño o un interés calmado.

Y allí os quedateis mirando,

y allí os quedasteis mirando.

He de deciros que, aunque no debiera y quiero

el calor de vuestras manos,

ya que debéis estar sonriendo y bailando,

yo seguiré caminando, yo seguiré caminando.

Sospecho que algún día os entristeceréis de espanto.

Porque habéis perdido tanto,

porque habéis perdido tanto.

No solo ya mis virtudes, mis defectos o mis labios

si no la certeza de que siempre estaría a vuestro lado

y mi amistad verdadera más allá de los pecados.

Porque la Verdad comienza con la luz en los zapatos

sospecho que algún día comprenderéis que he callado.

Y algún día, seguro, os despertaréis pensando.



^Ln^

lunes 9 de junio de 2008

Jesusa Rodriguez y Liliana Felipe

CABARET INCÓMODO

Show Parte I

Show Parte II: Saquemos a los hombres del gobierno (referente a Hillary Clinton)

Show Parte III

Show Parte IV: Las histéricas somos lo máximo (referente a Sigmund Freud)

Show Parte V: A nadie (referente a las mentiras políticas y George Bush)

Show Parte VI: Parodia de Cristina Saralegui

Show Parte VII: Referente a Frida Kahlo y su arte

Show Parte VIII: Las verdaderas drogas

Show Parte IX: El glamour de México

Show Parte X: Homenaje Zapatista

Incógnitas


¿Adónde irán mis alas rotas en dos y el vuelo
de mi canto y de mi cuerpo felizmente entregado?.
¿Adónde irán los besos que sabios aniquilan
sobre la piel que herida se calla y no suspira?.
¿Adónde irán mis dientes mordiendo cada charco
temblando y desjugando mi suelta lengua viva?.
¿Adonde, tras pedazos de amor y derramado
calor ahondando el soplo, nos vencerá la huida?.

¿Por qué nos rendiremos, sin pretender morirnos,
y la expresión del viento nos unirá sin guía?.
¿Por qué nos venceremos, sin pretender ahogarnos,
y luego nuestro amor lo olvidará algún día?.

¿Y cómo fingiremos sin olvidar los duelos
que juntas levantamos contra nosotras mismas?.
¿Y cómo ver la vida trenzando nuestros sueños
si luego despertamos y no vemos salida?.

¿Adónde irán las bocas rotas de amor y vida
perdiendo cada soplo en cada buen instante?.
¿Adónde irán las manos abiertas a otras manos
si luego nos las cierran por no mancharse en sangre?.
¿Adónde, tras quebrantos del viento y de los páramos
perdidos en el tiempo, levantaremos aire?
¿Adónde sin palabras cosecharemos hambre
si al fin solo desgracias nos roban los que comen?.

¿Por qué nos callaremos, sin pretender morirnos,
y nuestros ojos secos despedazarán la carne?.
¿Por qué no lloraremos, sin pretender reírnos,
si luego no retienen su pena los que nacen?.

¿Y cómo sonreiremos cansadas de creerlo
los días que sufriendo nos levantemos tierra?.
¿Y cómo ver la vida cerrando nuestras costas
si el frío no es tan malo cuando te siento eterna?.

Que muerdan los canallas de mi cólera la herencia.
^Ln^

Yo soy


Soy un sapo de cuerdas calientes en tu charca,
una hiedra de carne estrangulando todo
mientras planeo cómo quedar sin nada.
Una mota de polvo, una caspa de cana,
una luciérnaga a oscuras por los pasillos de la destemplanza.
Soy la fiebre que, verde, te enferma la garganta
y luego te la sopla con aliento de rana.
Soy la que más te espera, soy la que más se cansa,
soy esa pesadilla que soñaste tan cálida.
Soy la que más desprecias en cuanto más me amas,
una muñeca rota sin vestido ni caja
donde guardarla un día para evitar tirarla.
Soy la coleccionista de los adoquines por los que tú andas,
una perrita ciega que cuando me acaricias te apuñala
mientras las garrapatas le corroen el alma.
Soy la desesperada que te habla y te habla sin palabras,
la que entorpece el silencio con mil parrafadas:
la ilusa, la caliente, la cobarde, la malvada.
Soy esa mujer irremediablemente enamorada.
Un reloj de arena en tus pestañas,
un autobús que para escapar se cala,
una palmera en la esquina de tus barricadas,
una maleta hueca sin aeropuerto ni dársena.
La juez de unos delitos que se cometen sin falta,
la que perfuma tu corazón y lo acaricia con ansia:
la infinita, la caduca, la embrujada, la estrujada, la belleza.
Para mancharme los dedos y morirme de frío porque no me abrazas,
para buscarte después, a media noche, y besarte hasta el alba,
aunque luego tú no lo recuerdes, aunque ya nunca lo haga,
aunque planee también mi asesinato cada vez que me matas,
aunque te dañe como una loca gata porque soy estúpida,
y porque soy humana:
no dejes de decirme lo mucho que confías,
despiértame algún día con zumo de naranja.
^Ln^

Ojos rotos


Donde no exista el tiempo ni el designio alarmante
del retiro cerrado de los ojos perdidos,
donde no muera el día ultrajando las jaulas
del sudor silencioso que destruya las frentes.
Donde el viento no sea nada más poesía
porque el viento no robe las caricias prestadas,
ni recluya los rayos que avancen destructores
sobre lluviosas hachas de amor a martillazos.
Donde los corazones morados de sangre inolvidable
aún logren los olvidos de lágrimas y añicos,
donde perdurablemente las bocas no se pierdan
en hoyos inventados para bocas perdidas.
Donde el recibir tu cuerpo sea algo blanco y puro
sin toros de corazones dilatados en venas,
donde la mañana muera sin cordeles ni avispas
cayéndose en mis ojos con labios y no piedras.
Donde los barrancos no sirvan para hundirse
las piernas en el barro,
los arrumbados santos
no vigilen
y el polvo
no regale
arrugas con el llanto.
Curvas de uvas quiero tener encima
de estrellas invisibles descansando en mis brazos,
ángeles, demonios, esperanzas posibles
sin dirección a la muerte que ahora me pesa tanto.
Ráfagas de brisa y violines, jamás yugos o trabas
siento todavía si amanece despacio,
mientras el viento del pueblo aún quema mi garganta,
mientras la lluvia aún moja mi tejado embargado.
Porque tal vez voy herida y no me han hecho sangre,
tal vez no tienen nombre los cortes sin cuchillo,
tal vez desaparezcan la niebla y los ladrillos
y el insomnio me mate como los sueños me arden.
Porque amor, ¡cuanto amor para llegar a un beso!,
¡cuantos sueños para llegar a amarte!,
¡cuanto acero para llegar a verte!,
¡cuanto tiempo para reponerme al hambre!.
Y aún rompes las corrientes siendo clara y oscura
de mi alma y mi amor quiere volar contigo,
pero el cuerpo mordido llora el dolor de escombros
abriendo como un túnel mi ternura infinita.
Oh, donde no exista el tiempo.
Oh, donde mueras por mí.
Porque no quiero alejarme de ti como del mediodía
pero amo y no amo los cementerios ávidos,
las sonrisas que tumban lamentos obstinados,
los recuerdos calientes en las noches más frías
sin mí y sin ti y sin nadie a quien asesinar
y sin un futuro que querer vivir
y sin un océano donde hundir el amor
y sin una guerra para reconciliar el odio.
Porque océanos no existen si no es en los muelles del alba,
y el alba huele mal con los copos del llanto,
y el alba ya no llega ni sin ti ni contigo,
y los crepúsculos se arman también de bombardeos,
y los negros deseos follan los derrumbes próximos,
y nadie me lavará las pupilas de espanto,
y ya he estado mil veces herida y muerta a un tiempo,
y solo tu mirada puede besarme a veces,
y los hijos de puta de no hacer nada para llegar a un beso
no podrán desembocar jodiendo el amor, si no queremos.
Querer, querer, querer, los rincones y el aire
para no querer ahogarme con un beso,
en tu boca, en tu voz, en tu pelo,
la noche me desquicia, no me sostiene el viento.
No sé si adelantarme a encarcelar tu cuerpo
o cortarlo de cuajo sin nombre y sin cuchillo,
no sé por qué me muero de amor si no te tengo,
no sé por qué te llamo y luego me rebelo.
No sé cómo aún late mi estado doloroso
y veo amanecer sin ganas de quererme,
no sé si desatarte y esperar a que me encuentres,
no sé si me recordarías aunque no me encontraras.
Ojos rotos, y amanezco
con el corazón errante buscando mis raíces,
cubierta por la tierra, oculta gravemente
bajo una tempestad de silencios que matan.
Nadie ve mi boca
abierta hacia la luna,
nadie me recoge
de la cama tirada,
nadie llama al teléfono
aliviando mi rabia,
ninguna mujer viene
conmigo a ser quemada.
Porque mi vientre es el roído chopo enmohecido
madrugador de Otoño, detenido en estío,
y no le toca la noche,
ni el viento,
ni su amada,
pero sí las bocas,
los dedos,
los pechos,
las espadas.
Porque he soñado con hombres que también asesinaban
ahora no me contento con escribir palabras.
^Ln^

No voy a ser tu héroe

En este despropósito irizado donde cuelgan las lágrimas que guardo,
en este descontento que, anulado, repica entre mis huesos si me canso,
en este firmamento al que me ato, en este convivir con mis gusanos,
en este apolillado y acechado lugar donde si mato es que reclamo.

Trás esta firme y a la vez tan frágil
sucesión de desencuentros y arañazos,
trás encenderme y sobrarme todo
pero apretar la boca y esconder los brazos,
trás la mirada huidiza, tras el resquemor de los regalos,
trás el resonar de pájaros, trás la ligereza de una mueca o de un suspiro
con que siempre decoro mis espacios.

Por inmovilizarme cuando quiero moverme, por la torpeza de mis manos,
por no entender casi nada del mundo siempre que me resbalo o me caigo,
por tener tanto miedo de todo lo que sospecho y me guardo,
por quererte tanto
que tiemblo y luego me como las flores y luego reclamo tus labios.

Pienso,
si lo hago
en el viento,
y es que si pienso es que pienso
que me trituro en un vaso, y es que si pienso
es que quieta yo pienso y pienso que pesan mis pasos,
y pienso que, rota, yo pienso que pienso y no pienso tanto
pues solo importa el medio en que yo lo reparo y pienso,
que seca, yo pienso
y siento que lo siento tanto y siento estrellas girando y siento
la luna en el campo
y siento mi piel inspirando procesos en el fondo pactados
en desiertos incomunicados.

Siempre quiero más
de lo que antecede a la eternidad que confieso cuando hablo,
y arranco en la soledad cada una de mis espinas
cerrando la puerta de mi cuarto,
y me callo
cuando las palabras que con cuidado escojo se estropean demasiado,
y arrojo con descuido
lo que más amo por no saber cómo colocar mi corazón de tu lado.

Me hunden los impulsos que, en su momento desvariados,
me descomponen e ignoro lo que da razón a mis cambios,
y enamorada continúo a mis lágrimas ignorando
para reconstruir muy despacio el corazón destrozado,
tan simplemente arruinado, tan prontamente anulado,
que giro la cabeza y observo las paredes fríamente callando
cuando mis dedos aún chillan por no abrazarte llorando.

^Ln^